Retos y Futuro del Desarrollo Económico Local
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con el discurso político y económico dominante (voluntad social) en cada período
histórico. Los liderazgos políticos que se confrontan con el discurso social dominantes
son aquellos que denominamos liderazgos revolucionarios, que potencialmente
pueden inducir cambios sociales.
Podemos afirmar que el discurso populista (liberal, socialista o nacionalista), formaliza
el discurso dominante de los mercados autorregulados como dinámica estructurante
de los mercados globales, asumiendo de forma fáctica el fundamentalismo de mer-
cado (G. Soros, 1999) con la misión de transformar el Estado, en sus diferentes escalas
territoriales, en el principal agente promotor de infraestructuras físicas y de super-
estructuras políticas, jurídicas y orgánicas necesarias para facilitar el funcionamiento
del orden global y las nuevas expresiones formales de producción capitalista (nuevos
modelos de desarrollo territorial).
El éxito de los mercados financieros digitales globales, el enorme efecto riqueza producido
por la especulación financiera e inmobiliaria, el brutal aumento del endeudamiento privado
como forma de sostener un incremento histórico del consumo (Bauman, 2010) a pesar
del incremento indecente de las desigualdades sociales y económicas (Stiglitz, 2012), etc.,
arrasan el campo de fuerzas teórico e ideológico sobre el que se sustentaba el modelo de
acumulaciónenel quesebasóel período 1986-1996, siendosustituidopor unneoliberalismo
radical en los mercados globales y un neokeynesianismo o neoclasicismo en los territorios
nacionales, según gobernasen liberal-socialistas o liberal-conservadores. Casi hasta finales
de 1999 se mantenían en el discurso conceptos como nueva economía, wikieconomía,
etc., que hacían referencia todavía a la geografía económica, a la economía industrial, a
la innovación tecnológica, etc., pero a partir del 2000, la famosa frase de Clinton: “Es la
economía, estúpidos”, traducida en los términos del “Consenso de Washington” y del
“bussines as usual”, se convierten en el nuevo paradigma de desarrollo.
Por supuesto no sólo cambia el discurso político, sino que se produce un cambio
paradigmático del discurso social, que nos permite sostener la existencia de una nue-
va voluntad social, que configura mediante complejos procesos históricos un nuevo
orden social, el orden global. Este discurso social afecta de forma relevante a los
inversores y a los modelos de inversión (sustitución de los modelos de inversión ba-
sados en la renta y el ahorro, por los modelos basados en la deuda y el riesgo); a
los consumidores y los modelos de consumo (consumo entendido como modo de
vida, desvinculado parcialmente de la renta disponible a largo plazo, vinculándola
alternativamente a la deuda y al salario social)
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; a los empresarios y a los modelos de
empresa (los objetivos financieros a corto plazo y la cuota de mercado pasan a ser los
principios que configuran la acción y la organización empresarial, perdiendo relevan-
cia con respecto a la gestión financiera y del mercado, el proceso de producción, la
tecnología, la organización del trabajo, y la cualificación profesional).
Este cambio en la cultura empresarial se concreta de forma diferenciada en las
diferentes escalas territoriales. Como consecuencia del período constructor e inversor
9. Salario social: conjunto de rentas públicas transferidas a los ciudadanos residentes en un territo-
rio, mediante diferentes criterios de distribución social jurídicamente definida.