Retos y Futuro del Desarrollo Económico Local
[
61
]
basado en la estrategia y el planeamiento cuando las instituciones u organizaciones
que lo aplican no tienen o no dedican los medios suficientes y el personal cualificado
para utilizar estas herramientas; (ii) confundir el desarrollo comunitario y el Desarrollo
Económico Local, cuando el primero trata de enfrentar los problemas de los grupos más
desfavorecidos y el segundo actúa sobre las empresas y los mercados; (iii) fundamentos
teóricos y conceptuales poco claros confundiendo estrategias de empresa privada con
estrategias de desarrollo territorial; y (iv) enorme vacío teórico sobre las buenas prácticas
de gobernalidad del Desarrollo Económico Local, confundiendo la participación social en
las diferentes fases (diseño, elección, gestión, evolución, etc.) con el gobierno y la gestión
efectiva; confundiendo competencias políticas con capacidades de acción y gestión, y
confundiendo legitimidad, voluntad política e intereses económicos.
De esta forma, Meyer-Stamer nos explica que, a menudo, el Desarrollo Económico
Local (DEL) significa juntar la política de empleo, la del desarrollo urbano, la del de-
sarrollo rural, la social, la familiar, la de salud, etc. (esto es, el conjunto de las Políticas
Económicas Locales), con la consecuencia de que,
por lo general, la “E” en el DEL, es decir, el desarrollo
económico
local queda marginado. La confrontación
dialéctica entre el discurso político y social y la elec-
ción de prioridades presupuestarias en la práctica
institucional tienen como consecuencia la confusión
consciente o inconsciente entre el desarrollo social y
el Desarrollo Económico Local, a pesar de que la teor-
ía muestre que son dos dinámicas diferentes, aunque
fuertemente relacionadas, que forman un único siste-
ma o estructura territorial. Normalmente el origen de
esta confusión se sitúa en el ámbito político-instituci-
onal, confundiendo la necesidad y eficacia de la amplia y democrática participación
social en el diseño de la estrategia DEL, con el liderazgo y gestión obligatorios de las
administraciones públicas de las acciones concretas que contiene la estrategia.
Otro error es confundir el DEL con el desarrollo de la infraestructura física territorial.
Sin duda que tienen relación, pero no existe una relación causal directa entre más
infraestructura y más desarrollo económico, aunque es difícil que lo segundo se dé
sin lo primero. Este razonamiento que parece tan sensato, sigue sin ser aceptado por
las diferentes instituciones territoriales (Estado, región, municipio) españolas, a pesar
de las recomendaciones de la academia y de las instituciones internacionales (Unión
Europea, OCDE). En efecto, más del 95% de la inversión pública de todas las instan-
cias políticas territoriales (incluidos los Fondos Estructurales de la Unión Europea) se
han invertido durante el periodo 1986-2014 en infraestructuras físicas, justificándose
políticamente como creación de empleo y desarrollo económico, sin ningún estudio
que lo justifique más allá del plazo de realización.
Otro problema señalado por Meyer-Stamer es el conflicto de intereses entre empre-
sas e instituciones territoriales. Las empresas motrices, generalmente orientadas a la
exportación, no tienen demasiado interés en relacionarse con las instituciones locales,
A menudo, el
Desarrollo Económico
Local (DEL) significa
combinar las políticas
de empleo, desarrollo
urbano, desarrollo
rural, social, familiar,
salud, etc.