Retos y Futuro del Desarrollo Económico Local
[
56
]
Esta formulación teórica puede parecer complicada, pero es más evidente de lo que
aparenta. Cualquier persona es capaz de diferenciar lo que somos (cuerpo, mente,
emociones) de lo que hacemos. Incluso sabemos que lo que hacemos puede cambiar
lo que somos (engordar, hacer deporte, arriesgar la vida, aprender). También sabemos
que lo que somos condiciona lo que podemos hacer (no es posible saltar dos metros
pesando 150 kilos, pero sí es posible lanzar un peso a más de 20 metros). También
sabemos que podemos modificar las capacidades de lo que podemos hacer en el
devenir biográfico o histórico (evolución).
Volviendo a nuestro relato científico, que no deja de ser una metáfora elaborada,
podríamos simplificarlo enunciando que el
territorio
es lo que somos, y el desarrollo
económico es lo que hacemos. Podemos afirmar que el
territorio
es el producto de lo
que hacemos y podemos entender que lo que podemos hacer (desarrollo) está con-
dicionado por lo que somos (
territorio
), pero que en el devenir biográfico (historia)
se crean y se modifican las capacidades que condicionan lo que podemos hacer (de-
sarrollo), permitiendo que la voluntad individual o social (territorio como organismo
social) pueda modificar lo que podemos hacer (desarrollo) y, en consecuencia, lo que
somos:
territorio
.
Pero nuestro relato científico va más lejos, ya que nos dice que lo que hacemos (de-
sarrollo) está condicionado por una voluntad social (logos, episteme) históricamente
determinada, aunque variable, que actúa sobre el conjunto universal de territorios
sujetos a esta voluntad social (orden social) configurando cada uno de ellos, y las
diferentes relaciones entre ellos conforme a su logos (mitos
o discurso social fundacional). En función de esta voluntad
universal se formalizan físicamente (se estructuran) las ca-
pacidades que permiten lo que hacemos (desarrollo), ca-
pacidades diferentemente distribuidas por los territorios, es
decir, existen diferencias constitutivas entre los diferentes “lo
que somos” (territorios) una vez estructurados y articulados
según la misma lógica derivada de la voluntad social. Esto
quiere decir que tanto “lo que somos” (territorio) como lo
que hacemos (desarrollo) pueden ser diferentes, pero el conjunto de organismos so-
ciales (territorios) están sujetos a la misma voluntad social y, por lo tanto, el producto
variable de lo que hacemos (desarrollo) que son los diferentes territorios, tiene una
estructura común derivada de la voluntad social (orden social) compartida.
Cuando afirmamos la existencia de una voluntad social y un orden social universal
no estamos postulando que todos los territorios de la tierra y sus diferentes escalas
y articulaciones compartan una voluntad social, sino que el conjunto de territorios
que comparten una voluntad social son los componentes del conjunto universal
de los territorios que pertenecen a un orden social históricamente hegemónico.
Esta reflexión nos permite precisar aún más la argumentación sobre el impacto del
liderazgo político territorial sobre el Desarrollo Económico Local y el diseño de las
Políticas Económicas Locales. Entendemos que el factor relevante no es tanto la
personalización del líder, sino la sintonía del discurso y la gestión del liderazgo político
Podemos modificar las
capacidades de lo que
podemos hacer en el
devenir biográfico o
histórico