Retos y Futuro del Desarrollo Económico Local
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cionales y mediante la educación y formación. La comunidad científica regional y la
comunidad de la innovación empresarial deben interactuar de modo estrecho.
En segundo lugar, por lo que se refiere a acciones concretas y a pesar de la heteroge-
neidad, se pueden destacar dos elementos que subyacen en las políticas de promo-
ción de la innovación. Por un lado, el necesario énfasis en las actuaciones dirigidas a
reforzar los aspectos institucionales de cada entorno territorial. Se trata de elementos
institucionales entendidos no sólo como normas formales e informales, sino también
como organizaciones intermedias y servicios intensivos en conocimiento. En este
sentido resulta fundamental no sólo fortalecer las entidades intermedias de apoyo a
la innovación, sino también mejorar la comunicación entre los diferentes agentes que,
por un lado, generan conocimientos, ideas e innovaciones y, por otro lado, lo intro-
ducen en el mercado (el sector productivo y el tejido empresarial). La colaboración
público-privada, las redes empresariales y las conexiones entre la universidad y la em-
presa son claves cuando se trata de crear e incrementar la capacidad de generación
de conocimiento y la difusión de las innovaciones en el territorio.
Por otro lado, otras medidas suelen ir dirigidas, con diversos matices, a apoyar
financieramente iniciativas que combinen a un tiempo elementos de “ciencia” y
de “desarrollo de producto”. Por lo general, se trata de proyectos conjuntos entre
empresas y organismos (tanto intermedios como de investigación o universitarios)
realizados en cooperación, lo que puede verse facilitado por la proximidad. Este tipo
de actuaciones de financiación en ocasiones se ve complementado, en línea con lo
señalado anteriormente, con el fomento de servicios de conexión y transferencia.
Finalmente, se puede concluir la necesidad de que las estrategias regionales de inno-
vación tengan un carácter explícito, y se formalicen en el marco de un Plan adaptado
a la realidad económica y empresarial a la que va dirigido. Para ello, dicho Plan deberá
contar con la necesaria amplitud en el consenso con los interlocutores empresariales,
del sector de conocimiento (I+D), y de los actores sociales.
Igualmente resulta clavemejorar el nivel de coordinación e integración de las diferentes
organizaciones de apoyo que participan en la promoción de la innovación. Como
ya se ha señalado, desde el punto de vista político, esto refuerza la conveniencia
de que las acciones sean consensuadas y formen parte de un Plan Estratégico. Del
mismo modo conviene que las autoridades regionales asuman la responsabilidad
de la gestión como parte de una coalición con otras organizaciones de apoyo. Esta
caracterización del proceso puede llegar a ser un ingrediente clave en los procesos de
generación y difusión de conocimiento e innovación.
Bibliografía
Callejón, M; García Quevedo, J (2011): Nuevas tendencias en las políticas de innovación,
Papeles de Economía Española, n.127, pp: 176-19.