Retos y Futuro del Desarrollo Económico Local
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Por otra parte, en lo relativo a la gobernanza, el tradicional modelo de economía mixta,
que combinaba las fuerzas del mercado con la planificación del sector público, ha
quedado difuminado ante un nuevo modelo de gobernabilidad que enfatiza la im-
portancia de cooperar y de negociar, generando una dispersión del poder en la toma
de decisiones, diseño y ejecución (Hajer, 2003). Esta dispersión, si bien amplía los
agentes involucrados en la toma de decisiones sobre desarrollo económico, acos-
tumbra a beneficiar a aquellos agentes que son capaces de movilizar recursos, con-
struir coaliciones y generar esquemas de cooperación (Casellas, 2006; Stone, 1989).
Esta dinámica de difusión en la toma de decisiones se ha complementado con un
creciente énfasis alrededor de la importancia de la auto-organización y la responsa-
bilidad individual (Hacker, 2006). Desde el inicio de la crisis, y dentro de las políticas
de austeridad impuestas a los países mediterráneos, la cruzada de responsabilidad
personal se ha convertido en ideología de Estado (Peck, 2012), siendo una ideología
que enmascara un transvase paulatino de riesgos y errores desde el sector privado al
sector público (Harvey, 2011), y desde el sector público al individuo.
La nueva situación ha creado pues una inseguridad económica sin precedentes a nivel
personal, fruto de la combinación del creciente énfasis en la eficiencia del mercado
y la necesidad de privatización de servicios, con el consiguiente desmantelamiento
paulatino del sector público. Esta tendencia global, combinada en España con la crisis
hipotecaria, la creciente inseguridad laboral, los cambios en el sistema de financiación
de las pensiones, y los crecientes costes sanitarios y educativos, hacen que los escasos
datos positivos a escala macroeconómica difícilmente se pueden plasmar en mejoras
a escala de economía local o familiar.
3.3.
El rol del sector público y el desarrollo económico local
La importancia de la capacidad institucional y la necesaria cooperación del sector pú-
blico con un amplio grupo de agentes en las decisiones sobre desarrollo local ha sido
ampliamente aceptada y estudiada en las últimas décadas desde diferentes escuelas
de desarrollo local como son las de los Distritos Industriales italianos (Becattini, 1981),
los Sistemas Productivos Locales (Moulaert y Sekia, 2003), y los Milieux Innovateur
(Aydalot, 1986; Camagni, 1991). En esta misma línea, Amin y Thrift (1994, 1995) han pro-
puesto el concepto de institutional thickness (espesor institucional) para referirse al
conjunto de factores no económicos en el ámbito local que favorecen el crecimiento
económico.
Desde estas líneas de pensamiento se enfatiza, en primer lugar, la importancia de
contar con una fuerte presencia institucional, la cual se traduce en la necesidad de po-
seer una multiplicidad y variedad de organizaciones, grupos de empresas, entidades
financieras, cámaras de comercio e industria, sindicatos, agencias públicas locales y
regionales, agencias de desarrollo, centros de innovación, etc. En segundo lugar, se
destaca también la necesidad de una fuerte interacción entre organizaciones locales,
tanto de carácter formal como informal, en la forma de contactos regulares que impli-