Retos y Futuro del Desarrollo Económico Local
[
26
]
minantemente ambientalista para ser cada vez más un discurso “social” (equidad y
riesgo de exclusión) y “económico” (viabilidad económica de pequeñas iniciativas de
autoempleo), lo cual amplía la complejidad del objetivo inaugurando una metamor-
fosis sistémica que exige un esfuerzo de creatividad buscando nuevas formas locales
del Estado. Franco Llobera llama “transición local del Estado” a la necesidad de que
las instituciones, particularmente los Ayuntamientos, establezcan mecanismos de diá-
logo para incorporar de un modo efectivo la nueva realidad social, contemplando lo
local como vanguardia del Estado, lo cual exige una transición institucional, económi-
ca, política, social y ambiental.
El artículo de Jordi García Jané sobre “Economía solidaria: otra economía para otro desa-
rrollo local” subraya la importancia de la Economía Social y Solidaria (ESS), una realidad
difícil de cuantificar pero en absoluto marginal. En los países de la Unión Europea se
calcula que aproximadamente once millones de personas, esto es, el 6% de la población
ocupada, trabajan en asociaciones, fundaciones, cooperativas y otras empresas propie-
dad de los trabajadores o de los consumidores. Como señala García Jané, la Economía
Social y Solidaria se siente especialmente cómoda en el ámbito local, donde nace y suele
tener su “ecosistema” y, a menudo, también su mercado. Las empresas de la ESS son
fruto de iniciativas de ciudadanos corrientes de un pueblo, un barrio o una ciudad que
tratan de dar respuestas colectivas a sus necesidades como trabajadores, consumidores,
o vecinos, produciendo y distribuyendo bienes socialmente útiles, unas necesidades que
ni la empresa mercantil ni el Estado resuelven, hoy por hoy. En suma, para García Jané, las
políticas convencionales de creación de empleo y de riqueza no sirven para la nueva épo-
ca en que estamos entrando. La práctica de un nuevo tipo de desarrollo y de economía,
sobre todo si conseguimos acompañarla con cambios culturales en las políticas generales
y en las instituciones, puede preservar los niveles de bienestar de las mayorías sociales, al
tiempo que gesta el embrión de una nueva sociedad y empodera a esas mayorías para
que se movilicen hasta conseguirla.
Por su parte, el artículo de Miquel Barceló titulado “La promoción económica local ¿re-
forma o revolución?”, señala que en el actual contexto de crisis económica se producen
dos fenómenos de forma simultánea: el aumento de las necesidades de la población a
nivel social, económico y de empleo; y la reducción de los recursos públicos y finaliza-
ción de programas que financiaban las actividades públicas de promoción económica
y los servicios sociales. Ello pone en cuestión el actual modelo de promoción econó-
mica local basado en las Agencias de Desarrollo Local creadas en la década de 1980,
debido a que su modelo de funcionamiento es difícilmente sostenible por implicar
una estructura de coste elevado y fijo; responder a modelos demasiado encerrados
en sí mismos, más reactivos que proactivos; y ser poco generadores de proyectos e
iniciativas innovadoras. Este panorama plantea un gran reto a las políticas públicas de
ámbito territorial, reto que merece una respuesta contundente. En resumen, se trata
de transformar el actual modelo de promoción económica local en su filosofía, sus
instrumentos, sus programas, sus recursos y su forma de financiación. Para Barceló
es posible crear en los territorios ecosistemas innovadores capaces de atraer talento
e inversiones en nuevas empresas y centros de investigación y en su artículo expone
diferentes aspectos que deberían abordarse hacia este nuevo modelo.