Retos y Futuro del Desarrollo Económico Local
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había ningún Centro de Investigación en materia turística. En diciembre de 2006 se
constituyó el Centro de Investigación CIC Tourgune, siendo Debegesa uno de los seis
miembros fundadores e impulsores, al haber detectado esta necesidad, entre otras,
en el Plan Estratégico comarcal. Estas anticipaciones no son sino consecuencia de
estar a pie de obra, recogiendo necesidades reales y sensatas del tejido económico,
de la ciudadanía, y de unir necesidades con oportunidades. Me pregunto si esto es
posible desde un único municipio –más si es pequeño-, o son las Administraciones
lejanas conscientes de estas necesidades.
Como he comentado, una característica de las Agencias de Desarrollo Local es la im-
plicación directa con el entorno, la implicación con el tejido productivo y los actores
sociales y económicos. Ya he señalado la vocación industrial de nuestra comarca. Y
esta vocación se nota en la intensidad de la dedicación al fomento de nuevas indus-
trias, o la prospección de nuevos mercados. En efecto, la relación con los empresarios
y emprendedores es tan intensa que Debegesa promueve mesas inter-empresariales
para la creación de nuevas actividades productivas. El tejido productivo comarcal
está constituido en un 97% por pequeñas y medianas
empresas (Pymes), por lo tanto, no tenemos empresas
“tractoras”, que tengan a su alrededor empresas auxiliares,
que tiren de la innovación o que “pongan en forma” a las
pequeñas empresas en materia de calidad, de procesos, o
de organización. Esta labor debe ser una compartida entre
los propios agentes emprendedores locales.
De unos años a esta parte, ha aumentado mucho la pres-
encia de profesionales en la gestión de las empresas. Pero
aun así, las capacidades financieras, de capital humano, in-
cluso de tiempo, en nuestras Pymes, hacen que llevemos a
cabo mesas inter-empresariales para la formación, para la reflexión, para la búsqueda
de nichos de mercado, de nuevos productos… y para la creación conjunta de em-
presas en sectores emergentes. También para la internacionalización, para abordar
nuevos mercados, con o sin implantación fabril en ellos y, especialmente, para crear
diálogo entre empresarios a fin de fortalecer las cadenas de valor y romper el corsé
que supone el tamaño, ofertando mayores volúmenes de producción local, con mayor
valor añadido, y más atractivas. Todo ello mirando siempre a las estrategias del Gobi-
erno Vasco en materia de política industrial, ya que del alineamiento con esa política
saldrán nuestras posibilidades reales. A esta actividad en el ámbito industrial dedica-
mos el 60% de nuestra capacidad humana como Agencia de Desarrollo Local.
Dicho lo anterior, creo que últimamente está de moda poner todo en cuestión y apos-
tar por lo privado, bajo la presunción de que el sector público tiene una presencia
excesiva. No tengo datos para justificar ni una cosa ni la contraria. Lo que sí puedo
decir es que lo micro, el entorno municipal y comarcal, necesita de instrumentos, de
interfaces, entre la economía real y la Administración. Se necesita una “adaptación de
escala”, si me permiten la expresión, entre la producción (primaria, secundaria y de
servicios) y las Administraciones y, en ocasiones, también entre la ciudadanía y las
Una característica
de las Agencias de
Desarrollo Local es la
implicación directa
con el entorno, la
implicación con el
tejido productivo y
los actores sociales y
económicos