Retos y Futuro del Desarrollo Económico Local
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La Agencia de Desarrollo Debegesa nació en los años ochenta, en un momento de
crisis económica y reestructuración industrial, con una tasa de desempleo próxima al
25%, y sin una experiencia previa semejante. Los responsables políticos de entonces,
los alcaldes de hace 30 años, tomaron la iniciativa de dar respuesta a esa situación
de crisis y desempleo, para la cual diseñaron o “inventaron” un instrumento, una her-
ramienta que les permitiera hacer lo que, al menos desde su percepción, no se podía
hacer desde los Ayuntamientos, o no se podía hacer de forma no agrupada. Lo cierto
es que no tenían referentes, fue todo improvisado, pero sí parecían saber que directa-
mente, desde los propios Ayuntamientos, no podían gestionar una situación como la
que vivían.
También es cierto que hace 30 años los Ayuntamientos estaban menos dotados de
la estructura de gestión que ahora tienen, y con menos profesionales en su nómina.
Pese a todo, constituyeron un instrumento ágil, una sociedad anónima, que les permi-
tiera actuar sin demasiada burocracia en temas concretos, con un modelo de gestión
diferente al municipal, con agilidad en la resolución y cuyo objeto era el desarrollo
de cuantas actividades fueran necesarias para propiciar el crecimiento económico. A
este objeto social, más tarde se añadió el objetivo del crecimiento económico sosteni-
ble y la calidad de vida de la población local. Por lo tanto, en nuestro caso, la razón
de la constitución de la Agencia de Desarrollo Local parece clara: la necesidad de un
instrumento para responder a una situación de crisis, pero desde abajo, desde lo local,
y controlado desde el ámbito público municipal.
Una pregunta que a veces podría hacerse es si no se puede hacer desde los
Ayuntamientos lo que hacen las Agencias de Desarrollo Local. La respuesta, desde
mi punto de vista, es que sí se puede hacer. De hecho, hay Ayuntamientos que
actúan a través de entes municipales o departamentos municipales. En los casos que
conozco, terminan “aislando” el ente o el departamento para que pueda funcionar con
criterios más ágiles, más dinámicos, superando así la rutina burocrática municipal. Las
Agencias de Desarrollo, o algunas Agencias de Desarrollo, hemos venido a rellenar
un hueco o un espacio que los Ayuntamientos, con las competencias que tienen,
no han ocupado directamente –por no querer ocuparlo o por no poder hacerlo- y,
sin embargo, se han dotado de estos instrumentos para abordar lo que han sentido
como una necesidad. Pero entonces, ¿dónde está la razón por la que los responsables
municipales optan por tener instrumentos de gestión específica? A mi modo de ver,
se abrieron o se han abierto espacios de actuación ante necesidades económicas,
sociales, infraestructurales u otras, que no eran objeto de atención municipal.
También se han abierto espacios de interés supramunicipal a los que no puede llegar
un Ayuntamiento en solitario, y se necesita suficiente masa crítica para alcanzar el
cumplimiento de esos fines. Llegar a la conclusión de que los Ayuntamientos necesitan
colaborar entre sí, a través de instrumentos comunes, no es una gran conclusión. Existen
desde hace mucho tiempo las Mancomunidades de servicios (limpieza, recogida
de basura, abastecimiento de agua, etc.). ¿Por qué no colaborar para el desarrollo
económico local, el establecimiento de estrategias o la generación de empleo?
No olvidemos que las Agencias de Desarrollo Local son instrumentos municipales,