Retos y Futuro del Desarrollo Económico Local
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creadas por los propios Ayuntamientos, que desarrollan actuaciones delegadas o
encomendadas por ellos. Como decía anteriormente, una de las características de las
Agencias es la acomodación a las circunstancias –la flexibilidad-, y otra la rapidez de
respuesta para alcanzar los objetivos perseguidos. Desde mi punto de vista, estas han
sido las razones por las que los Ayuntamientos se dotaron de Agencias de Desarrollo
Local.
El modelo de Agencia de Desarrollo de Debegesa es el de una sociedad anónima,
siendo la participación municipal en el presupuesto de la Agencia aproximadamente
entre el 25 y 30%; el resto proviene de facturación, contratos de programas, o con-
venios con entidades privadas y públicas. Por lo tanto, en las Agencias hacemos dos
tipos de gestión: una, la gestión de empresa, la gestión interna, como si vendiéramos
cualquier tipo de producto, lo cual no es una exclusividad de DEBEGESA, ya que en
el País Vasco es bastante común esta circunstancia; y dos, la gestión de los servicios
que cualquier Agencia de Desarrollo debe prestar. Por
tanto, tenemos de partida este doble objetivo. La pre-
gunta que surge es si se puede financiar así la Agencia
de Desarrollo, y la respuesta es afirmativa. Aparte de
ese 25-30%, buscamos recursos en programas de la
Administración Local, de la Diputación, de programas
del Gobierno Vasco, de programas europeos, progra-
mas estatales (cada vez menos), y del sector privado,
con las empresas y con los particulares.
La forma de colaboración con las empresas es la de
prestación de servicios que puedan interesarles. En
nuestro caso, el capital social únicamente es munici-
pal, no participan las empresas privadas, aunque hay
otras Agencias de Desarrollo Local en las que hay empresas privadas en el capital
social. Pero volviendo a la facturación, prestamos servicios que cobramos a las em-
presas, pero también al ciudadano, siempre evitando la competencia desleal con el
ámbito privado.
Quisiera hacer un pequeño paréntesis respecto a un punto concreto, ya que a
menudo nos hemos encontrado, a lo largo de estos últimos 30 años, con una
opinión bastante extendida entre gran parte de la ciudadanía de que todos los
servicios que se ofrecen por parte de los Ayuntamientos tienen que ser totalmente
gratis, como si no costaran nada. Nosotros hemos aprendido en la práctica, desde
hace bastante tiempo, que esta opinión no podía mantenerse. De modo que
tuvimos que destacar el valor añadido de los servicios prestados, diferenciándolos
de una atención u obligación municipal que, por competencia administrativa,
debe prestarse a la ciudadanía. En ocasiones tuvimos críticas o incomprensión,
pero mantuvimos la idea de que cuando se presta un servicio, salvo que venga
expresamente financiado por los Ayuntamientos, la Diputación o el Gobierno
Regional, hay que cobrar ese servicio, a fin de poder cuadrar las necesidades de
recursos financieros, por lo general, siempre escasos.
Se han abierto
espacios de interés
supramunicipal a los
que no puede llegar
un Ayuntamiento en
solitario, y se necesita
suficiente masa crítica
para alcanzar el
cumplimiento de esos
fines