Retos y Futuro del Desarrollo Económico Local
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A nivel esquemático, cada sentido básico se materializa en un momento del ciclo con-
tinúo de la prospectiva. Pensar el futuro es en sí mismo un proceso de anticipación,
debatir el futuro, implica un proceso de apropiación, modelar el futuro a través del
diálogo social permanente, invita a la acción y como consecuencia se da un círculo
virtuoso de aprendizaje colectivo en el territorio (ver Figura 1).
Esto muestra dos nuevos conceptos que se encuentran estrechamente relaciona-
dos en el proceso de planificación y gestión del desarrollo local: la anticipación y la
construcción de futuros. La anticipación implica la visualización de cambios sociales,
económicos, tecnológicos, etc., de un sistema dado, en este caso el territorio, a lo lar-
go del tiempo, mientras que la construcción de futuros se realiza a través del diálogo
social permanente entre instituciones y ciudadanos. Desde este marco de referencia,
la prospectiva construye espacios democráticos para construir sentido y movilizar la
inteligencia colectiva para pensar, debatir y modelar el futuro. En cada momento se
involucra el diálogo social con los actores sociales para estructurar conversaciones
estratégicas sobre las opciones futuras del territorio.
24.3.
Conclusiones
Los constantes y acelerados cambios del entorno internacional que necesariamente
afectan los territorios a escala local, suscitan la necesidad de una nueva forma de
gestionar el territorio. En este contexto, la planificación estratégica, exige no solo el
diseño del futuro (prospectiva) y las rutas para alcanzarlo (estrategia), sino también,
un cambio de modelos mentales, nuevos valores y desarrollo de capacidades.
El desarrollo de esas nuevas capacidades tiene que ver con un nuevo rol del Estado
(nivel macro), de las instituciones (nivel meso) y de los profesionales (nivel micro).
Tales retos plantean una transición de enfoques, desde la visión convencional a un
enfoque integral del desarrollo, lo cual supone diferentes cambios entre los cuales
cabe destacar los siguientes (Medina, Becerra y Castaño, 2013):
◗
El cambio desde Estados árbitros, que simplemente definen reglas de juego, a Es-
tados proactivos, que estimulen la interacción virtuosa entre el Estado, la sociedad
y el mercado, forjando alianzas público-privadas y con la sociedad civil, coordinan-
do la gestión pública, y facilitando la acción colectiva en pro del bienestar general
de una forma concertada.
◗
El cambio desde instituciones auto-referenciadas, con visiones muy limitadas del
entorno, hacia instituciones líderes con orientación estratégica, pertinentes a las
necesidades del contexto socioeconómico.
◗
El cambio desde un ejercicio profesional meramente instrumental, hacia la
generación de una curva de aprendizaje que lleve paulatinamente a la aplicación
de sistemas de prospectiva y gestión del desarrollo local en los territorios.