Retos y Futuro del Desarrollo Económico Local
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la prospectiva y los insumos de información y conocimiento. Es responsabilidad del
prospectivista (o del ADL) hacer un ciclo completo y alimentar continuamente, con la
mejor información posible, su quehacer.
Entender que no hay una fórmula válida universal para todos los contextos. Se
requiere del conocimiento y dominio del repertorio de métodos, procesos y siste-
mas en diferentes contextos, es decir, que se necesita contar con las capacidades
conceptuales y metodológicas –tanto de prospectiva, como de desarrollo local-
para realizar las combinaciones necesarias de acuerdo a la especificidad de cada
caso. Esto implica la complementariedad de los métodos. Es necesario conocer los
métodos cuantitativos y cualitativos, conocer cómo, cuándo, con quién y por qué
se utilizan esos métodos.
Tener en cuenta la delimitación del alcance alrededor de la decisión, el producto o
resultado a generar. Se deben establecer acuerdos sobre ese alcance del proceso
prospectivo o de desarrollo local, de tal manera que el decisor o los actores clave no
se sientan defraudados y que el profesional cumpla lo que se compromete a hacer.
En este contexto, es clave delimitar que el prospectivista, como el ADL, trabajan para
generar productos, pero el impacto real, en términos de sostenibilidad, depende tam-
bién de otros aspectos o personas (tomadores de decisiones, organizaciones, contex-
tos institucionales, etc.).
Mejorar la comunicación pública y la capacidad de implementación. El prospectivis-
ta -como el ADL- deben realizar un gran esfuerzo por hacer aplicable su enfoque y
trabajo. Esto, naturalmente, implica un gran esfuerzo comunicacional para que sean
fáciles de entender por los actores clave, decisores y ciudadanía en general. En otras
palabras, deben hacer el esfuerzo de contribuir a la apropiación social de la prospec-
tiva y el desarrollo local entre los actores del territorio.
Disminuir el error. Tanto el prospectivista como el ADL no pueden evitar los errores,
aunque pueden tratar de minimizar su frecuencia e impacto. Por tanto, en el contexto
de un entorno cambiante, el prospectivista o ADL tienen la obligación de prepararse
para errar los menos posible, para lo cual es fundamental que se fomente el trabajo
en equipo, la transdisciplinariedad y la existencia de controles de calidad a través de
la validación con otros profesionales y agentes, de tal manera que se dé a los respec-
tivos ejercicios y procesos el mayor nivel de validez posible.
De otro lado, las organizaciones sólo aprenden a través de las personas, pero por
sí mismo el aprendizaje individual no garantiza el aprendizaje institucional. Éste no
es ni puede ser reducido a una acumulación de aprendizajes individuales; supone la
institucionalización en la práctica de nuevas formas de hacer, resultado de procesos
colaborativos nuevos (Argyris y Schön, 1978, citados en Gairín, 2000). Efectivamente,
el aprendizaje individual de los ADL no garantiza el aprendizaje del territorio, no
obstante, la formación de este colectivo en relación a estos temas puede incidir
positivamente en un ejercicio profesional que ayude a la dinamización de procesos que
faciliten el aprendizaje colectivo de la comunidad y, por tanto, de las organizaciones e