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De un modelo de compartimentos
estancos a un modelo de red
colaborativa. Cómo realizar
un desarrollo económico
local inteligente de un territorio
Jordi Terrades
Fundación Garrotxa. Gerente del Grupo Leader ADRINOC
A pesar de parecer una obviedad, quizás hay que empezar recordando que para con-
seguir un desarrollo económico local efectivo, que tenga impacto y aporte valor, hace
falta una implicación de todos los actores del territorio. Hasta ahora, muchas inicia-
tivas han funcionado y están funcionando como compartimentos estancos, es decir,
dentro un mismo territorio diferentes entidades y organismos ejecutan actuaciones o
impulsan proyectos de forma individual, sin tener en cuenta otros entes con quienes
podrían tener sinergias e incluso viendo como competencia otras entidades dentro
del mismo ámbito territorial que también impulsan acciones de promoción económi-
ca y desarrollo económico local. Se puede dar el caso de llegar incluso a impulsar
políticas y proyectos incoherentes o incluso contradictorios. El resultado es previsible:
iniciativas que no acaban de tener la proyección por la cual se crearon, actuaciones
de poco impacto, una falta de optimización de los recursos, etc.
Por otro lado, muy fácilmente se reproducen discursos sobre la sociedad y la economía
colaborativa y se pronuncian palabras como colaboración, cooperación, co-creación,
co-innovación, co-aprendizaje
1
. Pero muy pocas veces se ve traducido este discurso
a la realidad territorial, si es que en algunos casos hay una aproximación. De lo que se
trata, pues, es de romper con este tipo de funcionamiento y hacer un salto cualitativo,
una transformación, para que haya un desarrollo efectivo y eficiente del territorio.
¿Qué es necesario? ¿Cómo se podría realizar?
Antes que nada, hay que partir de una visión global del territorio y no de pequeñas
visiones focalizadas en un ámbito demasiado “local”, ya sea en sentido municipal o
sectorial (turístico, industrial, rural, social, ambiental). Una visión que a grandes rasgos
tiene que ser compartida, es decir, en el ideario de cada uno de los actores territoriales
tiene que existir un futuro imaginario deseado, que a pesar de no estar totalmente
definido y ser difuso, vaya en una dirección concreta. Esta visión tendría que partir de
un proceso participativo de abajo hacia arriba (bottom-up), que ayude a definir una
estrategia territorial.
1. ORNELLA, Alfons. La solución empieza por CO. Hacia la sociedad y la economía de la colaboración.
Infonomia, 2012.