Retos y futuro del desarrollo económico local - page 217

Retos y Futuro del Desarrollo Económico Local
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Hace no demasiados años cuando pusimos en marcha Zaragoza Activa heredamos
una subvención dirigida a jóvenes empresarios que estaba planteada desde la buena
fe –no me cabe duda- pero cuya ejecución se traducía en un completo disparate,
pues básicamente otorgaba una dotación económica de 300 euros a cada proyecto
empresarial presentado. En la práctica, más de la mitad de los expedientes estaban
cumplimentados por gestorías que trabajaban a comisión y que -como supe después-
se quedaban casi todo el dinero. Entretanto, el Ayuntamiento de Zaragoza dedicaba
un empleado durante medio año para gestionar aquellos abultados expedientes, pues
a pesar de que la dotación económica era ridícula y no influían absolutamente nada
en el futuro de la empresa subvencionada, todo ello debía fiscalizarse como si se tra-
tara de un crédito de 2 millones de euros.
En la misma línea existen programas de colaboración entre las administraciones y las
entidades de crédito –por cierto, unas estructuras que considerábamos muy sólidas
hasta hace muy poco- que ofrecen diversos productos financieros ventajosos para
emprendedores. Una vez más también aquí hay buenas iniciativas y muchas otras
que son sólo marketing de cara a la galería. Desde mi experiencia el único programa
que ha supuesto un punto de inflexión y ha conseguido resultados de impacto son los
créditos ENISA
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. ¿Demasiado sospechoso que sea precisamente un programa públi-
co, no? En cualquier caso la pregunta es si existen alternativas a las subvenciones –tan
sólidas como costosas en términos de recursos económicos y administrativos- que
puedan fortalecer los programas de desarrollo local en estos nuevos tiempos líqui-
dos. Y la respuesta es que sí y, es más, probablemente sea en este apartado donde
más profundos y decisivos sean los cambios durante los próximos años. De hecho
esta revolución lleva ya tiempo latente, el avance es exponencial y si las agencias de
desarrollo local todavía no lo hemos advertido es sólo porque estas alternativas han
estado volando por debajo del radar. Me refiero al crowdfunding o la financiación
colectiva, también a la economía colaborativa, las micro-inversiones, la banca coop-
erativa, la banca colectiva y un sinfín de fórmulas basadas en el poder de las redes
y que están conformando nuevos esquemas de economía directa. El ejemplo son
esos tres jóvenes que ocupan una mesa en un coworking y que durante unos meses
planean, diseñan e imprimen en 3D un prototipo, lo suben a kickstarter (una de las
decenas de plataformas de crowdfunding) y consiguen seducir a 25.000 personas en
el mundo para que financien y adquieran su producto, sorteando el difícil laberinto de
los bancos y las subvenciones. Esto está pasando.
¿Podemos sumarnos desde las agencias públicas a este tren? Podemos y debemos.
Hace un año propuse en un informe una alternativa a la subvenciones clásicas basada
en crowdfunding pero estimulado con financiación pública adicional. La propuesta
debió horrorizar a los servicios jurídicos y no prosperó, pero hace un par de meses
vi que una administración lo había llevado adelante con éxito, se trata de la Junta de
Extremadura que a través de la plataforma Goteo convoca líneas especiales en las
2. Empresa Nacional de Innovación (ENISA), una empresa de capital público adscrita al Ministerio de
Industria, Turismo y Comercio, encargada de otorgar servicios de financiación para proyectos empresa-
riales innovadores.
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