Retos y futuro del desarrollo económico local - page 215

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El desarrollo local durante
los “tiempos líquidos”.
El futuro probable que nos espera
Raúl Oliván
Director de Zaragoza Activa. Experto en marketing público e innovación y comunica-
ción social.
Pretender retratar una realidad cambiante es un reto mayúsculo porque nunca antes
las palabras fueron tan volátiles como ahora, al menos sus significados. Es verdad que
los tiempos siempre fueron huidizos y el presente una romántica mentira pero hasta
no hace mucho, los cambios se sucedían tan a cámara lenta que las personas alber-
gaban cierta sensación de certidumbre y de algún modo existía una ilusión óptica en
torno a la idea de futuro. Convivíamos con una sucesión de hipótesis cuya solvencia
quedaba confirmada por la tradición y la costumbre. Sabíamos cómo iba a ser maña-
na, al menos en lo fundamental.
Sabíamos, por ejemplo, que con esfuerzo y talento conservaríamos nuestro trabajo o,
a una mala, encontraríamos uno nuevo. Sabíamos que nuestra vivienda era nuestra.
Teníamos la certeza de que cumpliendo con nuestros impuestos hoy, mañana ten-
dríamos derecho a una pensión, acceso a una educación de calidad para nuestros
hijos e incluso un sistema de salud para cuando cayéramos enfermos. Sabíamos que
si conseguíamos un título universitario accederíamos a un buen puesto de trabajo.
Con carácter general sabíamos bastantes cosas sobre el mañana, muchas más de las
que nos pensábamos que sabíamos.
Pero todo eso era propio de un mundo de certezas que hemos dejado atrás, cuando
todo era sólido, como titula Muñoz Molina su último ensayo, donde vaticina que somos
la primera generación que vivirá peor que sus padres. No en vano nuestra generación
se enfrenta a un mundo líquido, la certera metáfora con la que Zygmunt Bauman
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ha
bautizado nuestra Era. Cuando Bauman define la modernidad líquida señala con el
dedo el declive del Estado del Bienestar, la desregulación de los mercados o la flexi-
bilidad radical, es decir, ese nuevo no-sistema que estamos construyendo desde hace
unas décadas; pero incluso llega más allá retratando también la naturaleza líquida de
nuestras esferas más íntimas, como el sentimiento comunitario, la identidad individual
o los compromisos personales. Aspectos todos ellos que, desde mi punto de vista, y
cómo voy a exponer a continuación, habrán de condicionar los modelos de desarrollo
local durante los próximos años. El dilema al que nos enfrentamos hoy desde las
agencias públicas es si continuamos desarrollando programas sólidos para contener,
acotar y apuntalar este mundo líquido, o por el contrario asumimos las nuevas reglas
del juego e intentamos fluir dentro de él. Contrastemos ejemplos.
1. Zigmunt Bauman (2007): Tiempos líquidos. Vivir en una época de incertidumbre. Barcelona.
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