Retos y futuro del desarrollo económico local - page 186

Retos y Futuro del Desarrollo Económico Local
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fuerza creadora que, desde los albores de la humanidad, ha estado presente en
todas las culturas: organizaciones para la explotación de la tierra en común entre los
babilonios, sociedades funerarias y de seguros entre los artesanos griegos, ágapes de
los primeros cristianos, organizaciones agrarias y productivas en los pueblos eslavos
y americanos, etc.
Durante el primer capitalismo, la cooperación económica adoptó la forma de la mutu-
alidad y, sobre todo, de la cooperativa. La cooperativa, junto con el sindicato, fueron
las dos principales innovaciones sociales forjadas por las clases trabajadoras a lo largo
del siglo XIX para defenderse de la explotación de la burguesía, al calor de los valores
republicanos de igualdad, libertad y fraternidad, que adquirieron carta de naturaleza
con la Revolución Francesa. Ya en la segunda mitad del siglo XX, cooperativas y mu-
tualidades se vieron complementadas por asociaciones, fundaciones y otras formas
de cooperación económica al calor de las luchas sociales de las décadas de los ses-
enta y los setenta.
Desde 1980, como una reacción de las clases populares a la miseria creciente que
padecían, víctimas de las políticas neoliberales, aumentan de modo significativo las
prácticas de cooperación económica, algunas de ellas bajo nuevas formas asocia-
tivas, lo que demanda un nuevo término más amplio que el de cooperativismo o el
de economía social (cooperativas y mutualidades). Surge, entonces, la expresión de
Economía Social y Solidaria (ESS).
Las experiencias de ESS se desarrollan también entre las clases populares de
América Latina (mezcladas con el aumento de la economía informal), como una
reacción ciudadana frente a los planes de ajuste estructural, las privatizaciones y
el empobrecimiento generalizado impuesto por las clases dominantes locales y los
intereses de los grupos financieros internacionales, a través de las recomendaciones
y condicionalidades del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.
Posteriormente, dichas experiencias se esparcirán por todo el mundo; los foros
sociales mundiales se encargarán de amplificar estas experiencias y a coordinarlas en
redes mundiales como la Red Intercontinental de Promoción de la Economía Social
y Solidaria (RIPESS). Las fuentes ideológicas que nutren al movimiento de economía
solidaria son diversas: la teología de la liberación latinoamericana, economistas como
Polanyi y Mauss, el marxismo heterodoxo, el movimiento libertario y los nuevos
movimientos sociales.
En estos momentos, la ESS es una realidad en construcción, muy heterogénea y,
por eso mismo, difícil de cuantificar, pero en modo alguno marginal. Ciñéndonos sólo
a las cooperativas, se estima que existen 800.000 repartidas en más de ochenta
países, que asocian al 12% de la población mundial y donde trabajan cien millones de
personas. En los países de la Unión Europea se calcula que aproximadamente once
millones de personas, esto es, el 6% de la población ocupada, trabajan en asociaciones,
fundaciones, cooperativas y otras empresas propiedad de los trabajadores o de los
consumidores
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1 CHAVES, R; MONZÓN, J. L: La Economia Social en la Unión Europea. Valencia. CIRIEC, 2005.
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