Retos y Futuro del Desarrollo Económico Local
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permitido la consolidación de nuestras entidades como piezas clave para la dinami-
zación de la actividad económica y el empleo en las ciudades y los territorios donde
actuamos durante las últimas décadas.
Por lo que respecto a la segunda de las circunstancias citadas, la aprobación de la LR-
SAL representa una reforma en profundidad del marco regulatorio de la actuación de
los entes locales. Una reforma dirigida, entre otras cuestiones, a establecer una mayor
rigidez en la capacidad local de asunción de competencias y, en consecuencia, a esta-
blecer límites importantes en dicha actuación que podrían afectar muy directamente
a buena parte de las políticas de desarrollo económico local y, con ello, a las entidades
que pertenecemos a REDEL y al resto de nuestras homólogas.
Cuando se ponga en marcha este proceso de cambio y ajuste de competencias, se
debe recordar que el Gobierno Central se adhirió el 01/03/1989 a la Carta Europea de
Autonomía Local, reconociendo que el ejercicio de las competencias públicas debe,
de modo general, incumbir preferentemente a las autoridades más cercanas a los
ciudadanos, es decir, los ayuntamiento, y que la atribución de una competencia a otra
autoridad debe tener en cuenta la amplitud o la naturaleza de la tarea o las necesida-
des de eficacia o economía.
Tampoco debemos olvidar que no hace muchas fechas atrás, el Real Decreto Ley
3/2011 de 18 de febrero, de medidas urgentes para la mejora de la empleabilidad y
la reforma de las políticas activas de empleo, modificando la ley 56/2003 de 16 de
diciembre de empleo reconocía la necesaria dimensión local de la política de empleo
tanto en su diseño y modelo de gestión, , debiendo tenerse en cuanta esta dimensión
local para ajustarlas a las necesidades del territorio, para que así favorezcan y apoyen
las iniciativas de generación de empleo en el ámbito local.
Ante este panorama complejo, las entidades que formamos parte de REDEL quere-
mos reivindicar el importante papel que las políticas de desarrollo económico local
han venido desempeñando en las tres últimas décadas en nuestro país en ámbitos
como la promoción del espíritu emprendedor entre la población; la mejora de las po-
sibilidades de acceder a un empleo, especialmente para colectivos desfavorecidos; el
fortalecimiento de los sistemas productivos locales; la dinamización comercial y turís-
tica de nuestros municipios, comarcas y provincias; entre muchos otros. La proximi-
dad al territorio, a las personas y a las empresas que viven, se mueven y llevan a cabo
sus actividades en él, de las entidades que desplegamos estas políticas ha sido, es y
será la clave principal de los éxitos conseguidos. Y ello debería ser tenido en cuenta
en cualquier replanteamiento del marco competencial en la materia.
En cualquier caso, desde REDEL somos conscientes también de que esta reivindica-
ción debe ir acompañada de un alto grado de autoexigencia y autocrítica. La época de
disponibilidad ingente de recursos, acompañada o no de bonanza económica, permi-
tió en determinados casos una proliferación a menudo poco racional de estructuras y
dispositivos por el territorio, la puesta en marcha de proyectos y equipamientos poco
sostenibles en el tiempo y una cierta laxitud en la hora de acometer los imprescindi-