Estrategias de desarrollo económico local en Vitoria – Gasteiz

Roberto Martínez de Guereñu
Director General del Departamento de Empleo del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz

Vitoria–Gasteiz es un pueblo grande. Una ciudad tranquila de tamaño medio, con un clima francamente mejorable, poca luz, y no muy dada a grandes despliegues o manifestaciones de poderío industrial o económico. Supongo, que el tono gris del cielo en nuestros largos inviernos, el frío y la humedad de nuestra llanura, forjan el carácter más bien cauto de los alaveses y alavesas. Quien conoce y ha podido analizar el desarrollo económico de mi ciudad con cierta calma, enseguida llega a la misma conclusión que los que habitamos en ella. Constancia y compromiso identifican al tejido empresarial de nuestra ciudad.

A partir de los años 50, Vitoria–Gasteiz acometió un gran crecimiento auspiciado por la llegada de dos grandes firmas: Mercedes Benz (la entrañable furgoneta DKW) y Michelin. Se estableció entonces una política de promoción de suelo industrial que dio buenos resultados. Casi 70 años después, estas firmas siguen con nosotros y conforman la pieza clave del desarrollo industrial de esta ciudad a lo largo del siglo XX y lo que llevamos del siglo XXI.

¿Desarrollo Económico Local? Si, por supuesto. Estas dos firmas, junto a la que en aquella época era la Caja de Ahorros de Vitoria, llegaron a un acuerdo interinstitucional desde el primer día, que permitió favorecer el crecimiento de la ciudad, generando riqueza local, favoreciendo la contratación de proveedores locales que abastecen desde entonces los ciclos industriales de estas compañías, y generando nuevos parques de proveedores que se ubican en esta ciudad, procedentes de las provincias limítrofes. De ahí, el peso específico que aún hoy tiene el sector auxiliar de la automoción en nuestra ciudad. Puedo decir sin temor a equivocarme, que somos la ciudad con más peso específico del sector industrial en el PIB.

José Ángel Cuerda, fue un importante Alcalde de la ciudad que unos años después y durante más de 20 años, introdujo y desarrolló el concepto de sostenibilidad en el ámbito municipal y de ahí nació el carácter de “Ciudad Verde” de nuestra ciudad que fue reconocida a nivel internacional con el título “European Green Capital 2012”.

Desde mi punto de vista, los criterios de sostenibilidad son ampliamente debatibles y actualmente se está pervirtiendo este término sometiéndolo a las estrategias de marketing de múltiples actores tanto públicos como privados. Todo el mundo se apunta a la moda verde y encuentra una justificación para catalogar como sostenible cualquier acción que pretenda poner en marcha. Pero, por encima de esto, debemos agradecer a este Alcalde una buena gestión del suelo industrial dado que su visión de desarrollo (que no sólo de crecimiento económico), limitó mucho los procesos descontrolados de la expansión de la ciudad y la implantación indiscriminada de usos o actividades no acordes con la estrategia de Ciudad Verde que defendió y lideró. A día de hoy, y después de que sus sucesores hayan mantenido el mismo criterio, este control, lejos de limitar el crecimiento de la ciudad lo ha enriquecido, siendo Vitoria–Gasteiz una de las ciudades con infraestructuras empresariales más modernas y adaptadas a las necesidades de las pequeñas y medianas empresas. Seguridad, equipamiento y estabilidad, son las grandes ventajas competitivas de Vitoria–Gasteiz a la hora de posicionarse en la pugna competitiva de las ciudades.

Añadiré a esto, una más que privilegiada posición geoestratégica que permite a las industrias ubicadas en Vitoria generar unos procesos de distribución y logística óptimos. Digamos que desde Vitoria, nuestras empresas reparten en 24 horas al 95% de la península. La conexión con Europa es también excelente al estar en el eje de comunicación con la frontera de Francia y, por tanto, con el resto de países de la Unión Europea.

Así las cosas, con unas más que aceptables infraestructuras de polígonos industriales, un parque tecnológico de última generación, una formación profesional de reconocido prestigio, y unas instituciones saneadas, la llegada de crisis de 2008 ha supuesto, entre otros aspectos, el estancamiento del consumo en todo el país. Pero con las crisis llegan también las oportunidades y se ponen de relieve tanto los defectos de gestión, como las necesidades más acuciantes para aquellos que más sufren la debacle económica. Quien ha realizado una gestión prudente y con visión de futuro, debiera estar en mejor posición para combatir el estancamiento del ciclo económico y pensar en invertir, cuando todo el mundo está intentando reducir los niveles de gasto corriente. De la misma manera que las grandes fortunas se hacen más grandes en épocas de crisis, las ciudades deberían aplicar a su gestión municipal una estrategia similar y anticiparse.

En esto consiste el desarrollo económico local. En saber “empoderar” las capacidades endógenas del territorio, y para ello, se debe ir un paso por delante. Y ¿qué tenemos o qué podemos hacer para preparar o capacitar a Vitoria–Gasteiz, desde la gestión municipal para salir de la crisis?

Esta llanura fría que rodea mi ciudad, este duro clima que azota nuestros rostros, y ese cielo gris que cubre nuestro casco medieval, tarde o temprano, siempre dejan paso a un sol radiante, una llanura verde preciosa, y una ciudad llena de gente haciendo deporte por todos lados. Trabajamos en clave de futuro, y aunque nos motiva el azul intenso del cielo, muchos días nos toca salir a la calle con capucha y paraguas, y aguantar. Por eso, tenemos siempre un abrigo a mano ¡por si refresca! Así somos los alaveses. Cautos y siempre previsores. Así es nuestro desarrollo económico local. Siempre pensando en el largo plazo.