Aprendizajes y retos del desarrollo económico local

Maravillas Rojo Torrecilla
Ex Presidenta de Barcelona Activa

A lo largo de mi trayectoria profesional he tenido la oportunidad, en Barcelona y en otros municipios de España, Europa y América Latina, de compartir con gran cantidad de personas inquietudes, propuestas y procesos de construcción de Desarrollo Económico Local (DEL). Se trata de personas perseverantes que desde los aprendizajes de experiencias concretas estamos dispuestas a seguir emprendiendo nuevos retos.

No es fácil resumir en pocas palabras los aspectos que más han impactado en las distintas etapas en las que he tenido la oportunidad de promover y construir el DEL. Etapas que aportan perspectivas diversas y complementarias, la primera como subdirectora y directora del Instituto Nacional de Empleo (INEM) de la provincia de Barcelona (1983-1995), después como concejal del Ayuntamiento de Barcelona y presidenta de Barcelona Activa (1995-2007) y, más adelante, como Secretaria General de Empleo en el Ministerio de Trabajo e Inmigración (2008-2010).

Todas estas etapas han coincidido con momentos de crisis, si bien en contextos y con oportunidades distintas. En todas ellas, las crisis abrieron nuevos retos de los que han surgido nuevas oportunidades y aunque el momento actual es especialmente grave, sigo pensando que también hoy es posible detectar y gestionar nuevas oportunidades en el ámbito local, si somos capaces de escuchar el entorno, observar atentamente y renovar nuestras maneras de gestionar y de relacionarnos.

En el periodo del INEM de Barcelona, en el que vivimos la grave situación de crisis y desempleo de los años ochenta y noventa, se generó una situación muy creativa en el diseño y la gestión de políticas activas de empleo y en el que las alianzas, especialmente las municipales, fueron esenciales para avanzar. Valga como muestra que la revista Imaginem desde la iniciativa local, en la que divulgábamos los proyectos que realizaban los Ayuntamientos, tenía como lema “Ideas fértiles para construir el futuro”. Algunas referencias clave de esa época son, por ejemplo, la Oficina de Cerdanyola del Vallès, que incorporó una propuesta de informatización en una época sin internet; las Escuelas Taller, que en el caso de Barcelona impulsaron la recuperación de edificios emblemáticos deteriorados para incorporar servicios para la ciudadanía; la capitalización de las prestaciones por desempleo; la creación de las Mesas de Empleo para planificar de manera conjunta entre municipios, empresarios y sindicatos, la formación ocupacional; o la creación del Servicio de Apoyo a la Creación de Empresas, que tuvo que esperar unos cuantos años para ser incorporado en el organigrama oficial.

Asimismo, desde el diálogo con los Municipios impulsamos diversos perfiles como los de los Agentes de Desarrollo Local, o de los Agentes Promotores de Empleo, imaginando y diseñando los perfiles profesionales y proponiendo el marco legal para reconocerlos. Se trata, pues, de una etapa en la que trabajamos desde la implicación activa en el territorio construyendo alianzas; con creatividad y capacidad para gestionarlas; promoviendo actividades y perfiles profesionales emergentes y con una apuesta decidida por el oficio de Emprender.

A lo largo de este tiempo he constatado la importancia que tiene la visión global y el estar abiertos desde el ámbito local a lo que sucede en otros ámbitos territoriales para aprender, compartir y transferir conocimientos. Por ello cuando Sergio Arzeni, con quien hace treinta años que vengo colaborando, planteó desde el programa LEED de la OCDE realizar un análisis de los contenidos y de la aportación de Barcelona Activa, acogimos con entusiasmo la oportunidad de disponer de un análisis externo que permitió que hoy exista un trabajo que aporta valoraciones y propuestas, y que sitúa a Barcelona Activa como un referente internacional importante en Desarrollo Local.

Pero un proceso efectivo de construcción del DEL -y este es un importante aprendizaje de estos treinta años de experiencia-, comporta saber plantear qué queremos que suceda. En Barcelona Activa, en el año 1995 planteamos unos objetivos y unos resultados a conseguir, y para ello nos imaginamos qué queríamos que pasara, concretando decisiones y tiempos con perseverancia, alianzas y liderazgo. Así se construyó un relato, se diseñaron espacios físicos y virtuales dotándolos de contenidos, como las actuales instalaciones del Centro de Emprendedores, la renovación del Vivero de Empresas, la creación de la Plataforma Netactiva, o el innovador servicio Porta 22, estableciéndose múltiples ámbitos de colaboración.

Se trata, pues, de saber construir y gestionar el DEL desde la reflexión y la capacidad de construir y compartir un relato. En el XX Congreso de CIDEU, celebrado en Barcelona en el año 2012, en una mesa de diálogo entre alcaldes iberoamericanos, el alcalde de Irún comentó que los alcaldes en general están muy acostumbrados a explicar qué hacen y a ser valorados por lo que han hecho, porque en la Administración Local lo que cuenta es lo concreto, pero para hacerlo bien es necesario pensarlo. Pensar estratégicamente la ciudad que queremos es una buena manera de empezar a construirla y pensar compartiendo con otros es un aspecto estratégico para generar alianzas.

Creo que desde propuestas aisladas, aunque sean interesantes, es difícil construir procesos de DEL. Hace falta un marco general y una visión de futuro que si puede ser, mejor que sea osada y con ambición colectiva. Pensar estratégicamente, imaginar lo que queremos hacer, es un motor para construirlo. Ese es el momento creativo, en el que nacen las propuestas y es a partir de propuestas que se pueden construir alianzas con liderazgo. Un liderazgo que, en muchas ocasiones, se ha de complementar con otros liderazgos locales para completar objetivos y que se puede conseguir reforzando las distintas identidades.

A lo largo de estos años, con los excelentes equipos con los que he trabajado, he aprendido mucho y especialmente quiero destacar tres aspectos que han sido clave para conseguir buenos resultados. En primer lugar, un buen proyecto DEL requiere un relato que permita compartir el qué, el para qué, el por qué, que tenga amplia capacidad de empatizar y de comunicar, que logre motivar y cohesionar equipos. Asimismo, un buen proyecto también requiere liderazgo, es decir personas que sean capaces de poner “alma” y compartir el porqué y el para qué, ya que el relato tiene mucha fuerza si procede de la convicción y de la ambición colectiva, ejerciendo un liderazgo colaborativo con propuesta. Y para ello como personas emprendedoras, hay que saber detectar oportunidades, asumir riesgos y tener resultados. Porque un relato sin liderazgo y sin resultados, es sólo un discurso. Y se puede hacer un discurso que escribe otro, pero no se puede hacer un relato con liderazgo si no tienes convicción y propuesta. Esa es la diferencia.

En Barcelona Activa nos denominamos agencia porque ello permite comunicar el sentido transversal de sus objetivos y vincular en una sola estrategia la promoción económica y el empleo. Incorporamos la apuesta municipal por el oficio de emprender con campañas como “Barcelona de oficio emprendedora”, o la voluntad de ser un amplio referente para las personas emprendedoras. “Si tienes una idea de negocio ven a Barcelona Activa”. Hoy, el conocimiento de Barcelona Activa y su identificación con el apoyo a las personas emprendedoras por parte de la ciudadanía de Barcelona es muy amplio. Así mismo, es uno de los contactos más demandados por instituciones y empresas que visitan Barcelona para conocer sus proyectos transformadores lo que nos facilitó compartir y transferir el modelo a otras ciudades del mundo, entre ellas Santiago de Chile, Bogotá, Medellín, Quito o Sarajevo.

La segunda cuestión es que, para que se identifique bien la propuesta y ser referente entre la ciudadanía, es muy conveniente disponer de espacios que incorporen contenidos y actividades. Espacios pensados y diseñados funcionalmente para comunicar lo que se ofrece a la ciudadanía y para acoger actividad presencial y virtual. Sin duda, Barcelona Activa no sería hoy un referente de la iniciativa emprendedora si no hubiésemos apostado en 1999 por un modelo mixto de apoyo a la creación y al crecimiento de las empresas que ofrece actividades presenciales y virtuales. Incorporar la plataforma Net Activa y el Plan de Empresa On line permitió un salto de escala en la cantidad y la calidad del servicio prestado que situó a la Agencia Barcelona Activa como referente al disponer de una amplia masa crítica de usuarios. Los espacios han de tener identidad, singularidad, capacidad de comunicar, y un diseño adecuado para lograr sus objetivos.

El tercer aspecto a destacar es la importancia de las alianzas y el constatar cómo la acción compartida las facilita. Actuar en solitario reduce considerablemente, y en ocasiones impide, conseguir resultados Desde una propuesta generosa se pueden compartir y buscar complementariedades. Hay que buscar alianzas en todos los ámbitos necesarios: lograr el apoyo del alcalde o alcaldesa, de otros concejales, de las entidades empresariales y sociales, o de otros niveles de la administración. Las alianzas que se generan desde la acción compartida en la que todos ganan son las más efectivas. Un ejemplo de ello es “El Día del Emprendedor”, el macro evento que logró incorporar a todas las instituciones existentes en el territorio que promueven y apoyan la iniciativa emprendedora desde un enfoque local-global. Creado desde Barcelona Activa en el año 2001, reconocido e impulsado por la Unión Europea y por el Gobierno de España hoy se ha convertido en el Salón Biz Barcelona (Soluciones para Pymes y Emprendedores) siendo una buena expresión de cómo la suma de esfuerzos permite lograr un evento de amplia referencia ciudadana que reconozca y valore las iniciativas emprendedoras y que promueve contactos y acceso al conjunto de recursos existentes.

Hoy el Desarrollo Económico Local tiene nuevos retos, entre ellos: (i) posicionar el territorio con estrategias de diferenciación y complementariedad; (ii) promover y liderar estrategias compartidas y concretarlas en proyectos; (iii) aprender a ser “glocales” en el sentido de pensar local para actuar global; (iv) gestionar con recursos escasos en un contexto de una grave brecha e inequidad social; (v) concentrar esfuerzos institucionales que permitan llegar a la masa crítica de usuarios que es precisa para ser eficientes; y (vi) incorporar las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC) y la cultura digital de manera innovadora y personalizada.

Incorporamos aprendizajes y los renovamos construyendo DEL, porque los retos a los que nos seguimos enfrentando plantean nuevas situaciones y cambios que no suelen ser evolutivos sino disruptivos. Lo que viene es distinto de lo que dejamos atrás y el cambio en las maneras de producir, consumir y gestionar, requieren una actitud abierta a nuevos aprendizajes. Seguiremos afrontando nuevos retos si seguimos aprendiendo y desaprendiendo.