El presidente de la Diputación de A Coruña, Valentín González Formoso, señaló este jueves que cuando un gobierno progresista como el provincial considera la economía «un pilar fundamental» de sus políticas, aunque no tenga competencias directas en ese área, es porque de ella depende «el más sensible de las sociedades, como es el sostenimiento de los servicios públicos». «Ampliar un hospital, abrir una escuela infantil o por en marcha un nuevo modelo de residencia, como va a hacer la Diputación, no es posible sin los ingresos que genera la actividad económica», recordó.
Fue en la presentación del estudio «La economía gallega. Informe 2024», una publicación elaborada por el Instituto de Estudios y Desarrollo de Galicia (IDEGA), dependiente de la Universidad de Santiago de Compostela. Junto a él estuvieron los profesores de la USC Dolores Riveiro García y Roberto Bande Ramudo, coordinadores del trabajo, que se ven editando de manera anual desde 1986 y que cuenta con la colaboración de la institución provincial y de Caja Rural Gallega.
Tal como explicó Formoso, en el estudio, que es «un referente» en Galicia, participaron 14 profesores de la USC, que analizaron la evolución de los indicadores en ámbitos como el campo, la pesca, la industria, la construcción y el mercado inmobiliario, los servicios (con un apartado especialmente dedicado al turismo), el mercado de trabajo, el sector público y el comercio exterior.
El presidente provincial destacó la publicación como una herramienta «muy práctica» que proporciona una fotografía al por menor de la situación de la economía gallega, especialmente útil para las Administraciones, por cuanto sirve de «guía para el desarrollo de políticas».
Dolores Riveiro ahondó en las principales conclusiones que se extraen del informe. Entre ellas, apuntó el estancamiento de la renta en la agricultura, mientras manosee tanto en España como en Europa, y respeto de la pesca enumeró problemas como la caída de la descarga en lonja o descenso de la demanda.
El incremento de la ocupación en la industria (un 9%) y la bajada en el sector servicios, la subida de las exportaciones, con la automoción y el textil a la cabeza, o el alto precio de los alquileres, que se incrementaron un 7,9% y en algunas zonas urbanas ya consume la mitad de los ingresos de la gente nueva, son otros de los indicadores que fue desgranando.
Por su parte, Roberto Bande advirtió que, aunque la evolución del mercado de trabajo «fue buena», el ritmo de crecimiento del empleo «se está ralentizando», la cal calificó de «preocupante». En ese sentido llamó la atención sobre que la brecha respeto del conjunto de España «está aumentando». Mientras la economía española ya recuperó los niveles de ocupación previos al 2008, la gallega «no fue capaz aun», explicó.
El empleo autónomo «también es otra preocupación», dijo, porque la situación de 2023, con un fuerte aumento al amparo de la batería de ayudas de las Administraciones, mudó completamente.
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