Alzira celebra el VIII Concurso de “Reganyaes”

La capital de la Ribera Alta ha vivido una de sus jornadas gastronómicas más intensas con la celebración del VIII Concurso de Reganyaes, una cita que ya es imprescindible en el calendario local entre las festividades de Fallas y la llegada de la Pascua. Tras una tarde de deliberación en la Plaza Mayor de Alzira, el jurado ha proclamado al Forn Sant Bernat como el gran vencedor en la modalidad tradicional, obteniendo el primer premio valorado en 300 euros. El podio de esta categoría reina lo han completado Paco Bria, con el segundo premio de 150 euros, y Raquel Aranda, quien se ha alzado con el tercer puesto dotado con 100 euros, demostrando todos ellos un dominio excepcional de la receta autóctona.

El certamen, impulsado por el Ayuntamiento de Alzira a través de IDEA y el Gremi de Forners d’Alzira, ha destacado este año por la versatilidad de sus participantes en las diferentes categorías. En la modalidad de «Reganyà Fusió», donde se permite a los profesionales explorar nuevas texturas y combinaciones sin perder la esencia del producto, el premio único de 300 euros ha recaído en Raquel Aranda, del obrador artesanal La Figuera, por una propuesta que ha cautivado al jurado por su originalidad. Asimismo, el talento de los particulares ha brillado en la modalidad amateur, donde Vicent Balaguer ha obtenido el reconocimiento principal, valorado en 150 euros, reafirmando que la tradición de este dulce de calabaza sigue muy viva en los hogares alzireños.

La edición de 2026 ha contado con un total de 17 elaboraciones a concurso: 7 en la modalidad tradicional, 5 en la modalidad fusión y 5 en la categoría amateur. El jurado encargado de las catas ha estado formado por siete miembros, incluyendo representantes de las fallas, la Semana Santa y las fiestas de barrios, junto a cocineros, hosteleros y técnicos municipales. En esta ocasión, la figura de prestigio invitada ha sido Marina Melero Comes, administradora de Chocolates Comes de Sueca, cuya experiencia como maestra artesana ha aportado un rigor técnico adicional a la evaluación de las cocas. La Reganyà d’Alzira, que debe contener obligatoriamente un 50% de calabaza asada y escurrida en proporción a sus ingredientes básicos de harina, huevos, aceite y azúcar, ha sido evaluada minuciosamente en cuanto a su color, aroma y la jugosidad de su masa.

Más allá de la competición, el evento se ha transformado en una celebración popular en la que el Gremio de Panaderos de Alzira ha repartido más de 600 raciones del dulce entre el numeroso público asistente. Esta iniciativa busca consolidar la identidad de la reganyà como un producto de consumo habitual durante todo el año y no solo como una pieza estacional de la repostería de Pascua. Con el cierre de esta octava edición, Alzira refuerza su apuesta por potenciar el comercio local y sus hornos tradicionales, elevando este dulce artesanal a la categoría de recurso turístico y cultural de primer orden para la ciudad y para toda la Comunitat Valenciana.